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viernes, 12 de agosto de 2011

Venecia flota

Fui por primera vez a Venecia en 1994 alarmado por mi padre que desde pequeño me decía que la ciudad se hundía.  
El temía no llegar a verla antes de la hecatombe, y sintió alegria al conocer mi viaje.
Al volver, la respuesta a sus miedos fue tajante "Papá, la que se está hundiendo es Málaga", que por entonces tenia calles enteras y hasta barrios demolidos (aun quedan muestras de esas cicatrices y  peor aun de su solución). 
Este argumento le dio a mi padre tanta tranquilidad que aun no ha ido a verla. Pero ahora es mi padre el que empieza a hundirse en su edad y parece dispuesto a cumplir su profecia de no llegar a conocer ciudad flotante. 
Recomiendo ver todos estos videos a la vez para hacerse una idea de las sensaciones que produce una ciudad en la que todo flota. (Tambien pueden verse uno a uno en pantalla completa, o parar los que no queráis)

CONTENIDO EXTRA: 

miércoles, 11 de agosto de 2010

Backgammon

Era mi primera partida en Turquía de este arcaico juego persa que aprendí en Grecia. Cuando tiré los dados del Backgammon, todas las luces de las calles se apagaron.
La partida y mi alrededor se detuvieron con la oscuridad. Los dados marcaban la hora del apagón: 6 + 6. La casualidad me puso nervioso. Intente descifrar algún sentido en el tablero del juego más antiguo del mundo. Luego descubrí que la señal estaba en el cielo. 
Solo alcanzaba a ver las sombras de transeúntes, que por cierto no reaccionaron al extraordinario evento. Se intuían también las siluetas de las mezquitas y sobre todo descubrí el cielo, cargado de estrellas, algunas fugaces, en pleno centro de Estambul, impresionante. Mágico. 


Un resplandor empezó a salir tras la Mezquita Azul, era lo que algunos en España llamamos la 'luna mora', el cuarto creciente o 'hilal', que marca el inicio de Ramadán. Lo anunciaba también el aire, que enseguida se llenó de cantos de muecines, llamando a la oración.

En la oscuridad, imaginé ese fascinante momento como parte de una apasionada historia. A veces los sueños se hacen realidad. Por si acaso, guardé los dados 'mágicos'. Justo en ese momento tú me llamaste. La ciudad seguía oscura pero, al ver tu numero, una sonrisa iluminó mi boca. En solo dos días, Estambul me ha dado mil historias para contarte y algunas para escribir. 

jueves, 7 de mayo de 2009

Albert, el rodamundos

Desde muy pequeño sentí admiración por los trotamundos. Mi padre tenía un amigo argentino que cada dos o tres años aparecía por casa y nos contaba sus viajes por países que yo aun no sabia que existían. Pronto empecé a viajar, a veces solo, busco sitios desconocidos para los turistas, gasto poco, prefiero los albergues,… pero no soy un trotamundos. Sin embargo, en Creta, en Roma, en Granada, en Chile… cada vez que conozco a un gran viajero solitario me emociono, se me ponen los vellos de punta, me siento más vivo.

Ayer volví a sentir esa sensación. Hablaba como un niño, al principio pensé que le estaba tomando el pelo a todo el mundo, después creí que fantaseaba, que estaba loco. Según decía, empezó a viajar el solo cuando cumplió los 15 años. A bordo de su silla de ruedas ha recorrido, en los tres años que lleva explorando el mundo, cerca de 30 países.

El mismo reconoce que, con otros padres, habría sido un simple soñador o un fugitivo perseguido por la policía. Con cinco años empezó a ahorrar para viajar. Luego, con ocho, la leucemia lo dejo para siempre en una silla de ruedas. Probablemente, sus ansias por recorrer el mundo le llevaron a superar la enfermedad y todas las dificultades posteriores. No necesitó seguir ahorrando para cumplir su sueño, se enorgullece de viajar con los bolsillos vacíos “al principio gastaba tres euros al día por la comida, solo que ya lo mejoré y ahora viajo sin dinero”.

Era divertido escucharle, pero no conseguía otorgarle credibilidad. Entonces salió a relucir su libro, Un mundo sobre ruedas. Lo que contaba podía ser más o menos exagerado pero el libro era auténtico. Tenía que encontrarlo. Mi amigo Diego siempre defiende a la gente que es capaz de hacer algo frente a los que solo critican, el diría: “si, será lo que quieras, pero ¿tú lo has hecho?”. No tuve que buscarlo, estaba en todas las librerías, traducido a dos lenguas, en una edición de cierta calidad.

No sé si lo habrá comprado mucha gente pero yo, emocionado, con los vellos de punta, he recorrido el mundo rodando, descubriendo con Albert que cuando viajas solo y sin dinero te cambia la vida “unas cosas se vuelven muy importantes, otras dejan de tener importancia, algunas se vuelven fáciles, otras se complican…”. Pero siempre, cuando emprendas el viaje (como decía Kavafis en Ítaca) pide que el camino sea largo, que esté lleno de aventuras, lleno de experiencias; Nunca hallaras nada que temer si tu pensamiento es elevado, si es grande la emoción que invade tu espíritu, que invade tu cuerpo.
¿Por qué me emocionan los trotamundos?. Conocer gente, vivir experiencias, ver paisajes, aprender, desconectar, descubrir el mundo, superarse a si mismo…“cada viajero tiene una razón para serlo”. La mía es hacer amigos, conocer gente que de otra forma nunca se cruzarían en tu vida, descubrir que vayas a donde vayas te espera alguien que de repente se convierte en parte de ti, que por grande que sea el mundo nunca estas solo, que no necesitas compartir una cultura ni un idioma para compartir todo lo demás, que tu casa puede estar en muchos sitios... Descubrir todo eso es emocionante, yo lo he vivido alguna vez y eso es lo que veo en casi todos los grandes viajeros que he conocido, eso es lo que me pone los vellos de punta.


Albert Casals es un trotamundos sobre ruedas (desde hoy un RODAMUNDOS) que ha sido nombrado embajador de la Fundación Step by Step

En su libro olvidó incluir esta conocida canción Mariachi:
Una piedra del camino
me enseño que mi destino
era siempre rodar y rodar
RODAR Y RODAR
RODAR Y RODAR
Después me dijo un arriero
que no hay que llegar primero
solo hay que saber llegar
Con dinero y sin dinero
hago siempre lo que quiero
y mi palabra es la ley
No tengo trono ni reina
ni nadie que me comprenda
pero sigo siendo el rey…

miércoles, 27 de agosto de 2003

De Madrid al cielo

Esperaba intrigado que cayera la noche. La radio del coche repetía cada hora que justo hoy además de estrellas fugaces, el planeta rojo se vería más grande y más brillante que nunca. “La Tierra y Marte estarán esta noche más cerca de lo que han estado desde hace 60.000 años. Los dos planetas estarán, a las 21:51, a 55.758.006 kilómetros de distancia”. Después de mis cinco horas de viaje, no me parece que eso sea cerca, pero yo no soy astrónomo. Justo a la hora de Marte, llegue a Madrid. Fue alucinante, buena temperatura, sin apenas coches y esos edificios tan impresionantes; hasta olía a flores, algo raro en una ciudad. Parecía estar moviéndome por una postal, de esas que ponen “De Madrid al cielo”. La iluminación de las calles hacia resplandecer todo lo que miraba y, entre tanto brillo, me pareció ver las estrellas. Pero de Marte ni rastro, no es que no se viera más grande, es que no se veía. Entonces descubrí que precisamente de Madrid al cielo debe de haber más distancia que desde otros sitios, porque por encima mía no se veía "ná de ná". En el firmamento de Madrid abundan otro tipo de estrellas, también fugaces, las del espectáculo.

La próxima oposición cercana será en Julio del 2018. Marte tendrá una oposición aún más cercana el 28 de Agosto del 2287.